El poder de las buenas acciones

Ya comenzó otra capítulo en la historia de mi vida.

Después de viajar 8 hs en colectivo, una hora en taxi, esperar en Ezeiza 10 horas, viajar dos horas y media hasta San Pablo, esperar hora y media y despegar hasta Johannesburgo. Después de ocho horas de vuelo, correr hasta la puerta de embarque y volver a volar por 4 horas y media hasta llegar al punto donde me encuentro ahora: Dar es Salaam.

Todavia faltan 12 horas de espera para el próximo, y último vuelo para llegar a Peace Matunda que va a durar algo así como dos horas; no quiero sacar la cuenta porque no tiene sentido… Lo que me queda es el cansancio.

Ahora si, me voy a concentrar en un hecho que me llamo a la reflexión. Estando en Ezeiza, muy temprano y “fresquito como una lechuga” me acerque al mostrador de la aerolinea por la que viajaba, fue todo lo normal: pasaporte… cuántas valijas… Y de repente me mira a los ojos y dice:

– Perdón que te pregunte… Kilimanjaro… ¿A qué vas?

Resumí muy brevemente la respuesta, teniendo en cuenta la situación, a lo que el chico me dice:

– A ver! Dejame ver, creo que hay un vuelo que sale una hora y moneditas antes que el tuyo con el mismo destino, dejame ver si quedan lugares, asi ganás tiempo, ya que estás desde tempranito acá.

Al minuto volvió y me dio los nuevos boletos, además de una salutación y “buenas vibras”.

Si lo vemos de lejos, es un hecho aislado en un aeropuerto del mundo que inocentemente creemos que no cambia nada, pero si acercamos la lupa un poquito nos vamos a dar cuenta del poder de las buenas acciones… Contagian.

2 thoughts on “El poder de las buenas acciones”

    1. Gracias amigo! Como vos decis, está bueno arrancar con buena onda, me siento lleno de energia! Abrazo de gol!

Comments are closed.