Ambición moral

Hay decisiones que nadie ve, pero que vos sabés que fueron importantes. Alejarte de un vínculo que ya no te hacía bien. Renunciar a un espacio que parecía valioso pero te desgastaba. Decir que no a un proyecto que no resonaba con tu forma de estar en el mundo. Son elecciones que no llenan currículums, pero sostienen tu coherencia. Y si algo tiene la ambición moral, es que necesita coherencia para existir. No como una exigencia rígida, sino como una brújula viva.

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